Salimos temprano de Ribadeo ya que la jornada iba a ser larga por las duras carretereras de la costa norte gallega. Mereció la pena, sus paisajes son espectaculares aunque los coches pasaron las suyas para poder cumplir con San Andres de Teixido, ya se sabe, 'A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo', en fin, ¡una cosa pendiente menos!